La retirada de amianto en proyectos de demolición de gran escala es un desafío que requiere una planificación al detalle, un conocimiento profundo de la normativa y un compromiso firme con la seguridad y la protección ambiental para trabajadores y clientes.
A lo largo de décadas (desde los años 60 hasta el 2002), el amianto se convirtió en un material especialmente común en edificios industriales, centros comerciales y grandes infraestructuras de obra pública. Sin embargo, en las últimas 2 décadas, debido al descubrimiento de los graves riesgos para la salud asociados a su manipulación, la retirada de este material se ha convertido en una parte fundamental de cualquier proyecto de demolición a gran escala. Prácticamente en el 80% de las grandes demoliciones hay que quitar amianto.
Identificación del amianto en grandes proyectos de demolición
Inspección inicial y evaluación de la situación
Uno de los aspectos más críticos en la gestión del amianto es la correcta identificación de su presencia dentro del edificio antes de proceder con la demolición. En grandes proyectos, esta fase suele implicar una inspección inicial por parte de técnicos especializados que evalúan no solo dónde está el amianto, sino también en qué estado se encuentra (friable o no friable). Esto es fundamental, ya que el amianto friable, que se descompone con facilidad y libera fibras al ambiente, representa un riesgo mucho mayor que el amianto no friable y por tanto hay que poner mayores medidas de seguridad.
Principales ubicaciones del amianto en grandes edificaciones
- Tejados de uralita (es lo más común).
- Bajantes y tuberías.
- Falsos techos o aislantes (lana de roca).
- Depósitos de uralita.
Antes de todas las reformas que se están llevando a cabo en los estadios deportivos, como la demolición en Madrid del Bernabéu, el amianto se pudo encontrar presente en todas las cubiertas que rodeaban las gradas. Identificar correctamente esta área fue esencial para planificar su retirada segura.
Elaboración del presupuesto para la retirada de amianto
Diferencias entre proyectos pequeños y grandes
Normalmente una vez identificada la presencia de amianto y su estado, se elabora un presupuesto detallado, que en estos casos de grandes presupuestos suele ser personalizado. A diferencia de los proyectos menores, donde pueden aplicarse tarifas preestablecidas, en grandes obras es fundamental encontrar un equilibrio entre el coste y la seguridad, optimizando los recursos disponibles sin comprometer la calidad del trabajo.
Factores que influyen en el precio
- La accesibilidad al material
- La dificultad para desmontarlo
- El transporte hasta un vertedero autorizado
- Las necesidades de seguridad específicas del proyecto
Por ejemplo, si es amianto friable o no friable será necesario utilizar una mascarilla u otra. O incluso aislar las zonas de trabajo para evitar la dispersión de fibras.
Trámites administrativos para poder comenzar a trabajar
El Plan de Amianto y su aprobación
Para cualquier retirada de amianto, es obligatorio presentar un Plan de Amianto, que debe ser aprobado antes de iniciar los trabajos. En proyectos de gran envergadura, este plan es más detallado e incluye información específica sobre cómo se llevará a cabo la retirada, qué medidas de seguridad se aplicarán y cuál será el destino final de los residuos.
A pesar de la mayor complejidad documental, los tiempos de aprobación suelen ser similares a los de proyectos más pequeños. Para esto da igual que sea un proyecto grande o uno pequeño, en Madrid por ejemplo suelen tardar casi 2 meses en aprobarlo.
También comentar que, en España, solo las empresas que pertenecen al RERA pueden quitar uralita de forma legal. Ya sea para grandes proyectos como para simplemente coger una placa de uralita.
Protocolos de seguridad para seguir la normativa
Equipamiento y medidas de protección
Cuando se trata de la retirada del amianto, la seguridad es el aspecto más importante. En estos proyectos de gran escala, se deben seguir estrictos protocolos para evitar la exposición a fibras peligrosas. Los trabajadores deben estar debidamente formados y equipados con:
- Trajes de protección (EPIS)
- Mascarillas con filtros P3
- Guantes adecuados
- Duchas de descontaminación en las zonas de trabajo al finalizar el trabajo
- Desechar toda la ropa utilizada
Procedimientos de encapsulado y transporte
La manipulación del material también se realiza con precaución: el amianto debe encapsularse en bolsas especiales de plástico justo después de ser retirado. Se tiene que hacer para evitar que sus fibras se dispersen en el aire. Posteriormente, se transporta en contenedores sellados hasta un vertedero autorizado. No vale cualquier vertedero y en España no hay muchos que puedan recoger amianto.
Otro aspecto a tener en cuenta es que, por ejemplo, si han terminado de quitar uralita con amianto en Madrid, tienes que ir a un vertedero de esta comunidad autónoma. No puedes irte a otro lado.
Logística y tiempos de ejecución
Velocidad de retirada del amianto
La velocidad con la que se puede retirar el amianto depende de la empresa contratada, el número de trabajadores que estén en la obra, la dificultad de acceso, el estado del amianto, etc. En general, en proyectos de gran envergadura se pueden retirar entre 200 y 500 metros cuadrados de cubiertas con amianto al día, aunque esto, como ya os hemos dicho, depende de muchos factores.
Por ejemplo:
- Centro comercial con un tejado de uralita de fácil acceso: retirada rápida.
- Fábrica con tuberías de amianto que se encuentren dentro de las paredes del edificio: proceso más lento.
Coordinación de los residuos y maquinaria específica
Uno de los mayores retos en la gestión del amianto en demoliciones de gran escala es la coordinación logística. La planificación debe incluir:
- Organización del tránsito de camiones
- Uso de elevadores
- Gestión de los residuos en un vertedero autorizado
Ejemplos de grandes proyectos de retirada de amianto en demoliciones
En los proyectos de demolición a gran escala, la retirada de amianto es una fase crítica que debe llevarse a cabo antes de proceder con la demolición mecánica. Este proceso varía en función del tipo de edificación, ya que cada estructura presenta desafíos específicos en cuanto a accesibilidad, volumen de material contaminante y coordinación con otras actividades. A continuación, se presentan algunos ejemplos de demoliciones recientes que han requerido un exhaustivo desamiantado:
Fábricas y almacenes industriales
Un ejemplo muy común de estos proyectos es la retirada de amianto en antiguas fábricas. En el caso de una fábrica con un tejado de uralita de más de 20.000 metros cuadrados, es fundamental dividir el trabajo en fases, asegurando que cada sección del edificio sea tratada de manera controlada.
Muchas veces la actividad de estas fábricas no se detiene durante los trabajos, por lo tanto, es necesario coordinar la retirada con la implantación de nuevos paneles sándwiches.
Estadios deportivos y grandes infraestructuras
En un estadio deportivo, la situación puede ser aún más complicada, ya que estructuras como gradas y techados suelen tener una arquitectura irregular que dificulta el acceso y la manipulación del material contaminante. Esto requiere planificación adicional y, en algunos casos, el uso de andamios o equipos de grúas especializados más avanzados.
Comparación con la retirada de amianto en proyectos pequeños
Comparando con proyectos más pequeños, la gestión del amianto en grandes demoliciones requiere un nivel de precisión mucho mayor. Mientras que en edificios residenciales o de oficinas la cantidad de amianto suele ser menor a 1.000 metros cuadrados, en obras de gran escala el volumen de residuos peligrosos es significativamente mayor.
En los proyectos pequeños, a veces se puede trabajar con precios predefinidos, mientras que en grandes demoliciones el presupuesto debe ser ajustado a cada situación particular. Además, la planificación de la logística y los permisos administrativos puede requerir mayor tiempo y coordinación.
La retirada de amianto en grandes obras de demolición es un proceso complejo que exige una combinación de experiencia, planificación y estricto cumplimiento de la normativa. Desde la identificación inicial del material hasta su eliminación en vertedero, cada fase del proceso requiere atención y ejecución profesional por empresas del RERA.